Italia
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Italia constituye el cuarto Estado de la Unión Europea (UE) en términos de población y riqueza económica. Gracias a su posición geográfica, el país se sitúa en la intersección de dos áreas regionales estratégicamente relevantes: Europa continental al norte y el Mediterráneo al sur. La posición geopolítica del país ha contribuido así a definir las líneas principales de su política exterior. Desde la Segunda Guerra Mundial, Italia ha seguido tres ejes principales dirigidos respectivamente hacia Estados Unidos, Europa y los países emergentes. La posición estratégica del país —en la frontera entre los dos “bloques”— se tradujo en una relevancia geopolítica destinada a perdurar durante todo el período de la Guerra Fría. La protección garantizada por el aliado estadounidense implicó la instalación de bases militares en el territorio italiano, con consecuencias significativas también en la política interna. Tras el final de la Guerra Fría y la desaparición de la amenaza soviética, Italia mantuvo en Estados Unidos un socio fundamental y en la OTAN su principal alianza estratégica, como demuestra su participación en las principales operaciones militares y de mantenimiento de la paz de la Alianza. La segunda prioridad de la política exterior italiana está representada por la tendencia del país a apoyar —aunque con algunos límites— el proyecto de integración europea, considerando a la UE como el principal instrumento para ampliar su influencia internacional. A pesar de algunas inevitables tensiones con Bruselas, en los últimos años se ha observado una convergencia sustancial con las instituciones comunitarias. Constituyen una excepción dos breves (pero intensos) desacuerdos ocurridos en 2009: el primero relacionado con la política de rechazo de inmigrantes procedentes de Libia, y el segundo con la solicitud presentada por Italia a la Comisión Europea para revisar los compromisos comunitarios relativos a la reducción de emisiones contaminantes. Italia ha desarrollado además una serie de relaciones bilaterales, especialmente con los países del Mediterráneo, Oriente Medio y los Balcanes. Igualmente importante es el eje con Turquía, país con el que Italia mantiene intensas relaciones económicas, aunque a partir de 2013 las relaciones bilaterales experimentaron un ligero enfriamiento debido a las tensiones generales entre Ankara y la Unión Europea. En relación con Oriente Medio, la política exterior italiana ha mantenido una posición de sustancial equidistancia en el conflicto israelo-palestino, lo que le ha permitido conservar relaciones amistosas tanto con Israel como con los países árabes. Por último, hacia los Balcanes, la política exterior italiana está orientada a promover la estabilidad, especialmente con el objetivo de reducir las tensiones étnicas y nacionales (sobre todo en Kosovo y Serbia) y combatir la criminalidad organizada. [Enciclopedia Treccani] |
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Proyectos activos en Italia:
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